09 de octubre de 2025
Por Claire Biason,
Gerente del Programa de Coaliciones y Participación
Lideresas de siete países amazónicos y Panamá se sumaron a la IV Marcha de Mujeres Indígenas de Brasil, consolidando el aprendizaje como proceso colectivo para fortalecer la gobernanza territorial con enfoque de género.
La IV Marcha de Mujeres Indígenas de Brasil, ocurrida en Brasilia el pasado agosto, no solo fue un momento histórico de movilización - más de 5,000 mil lideresas estuvieron presentes -, sino también un paso clave en la construcción colectiva de una Ruta de Aprendizaje enfocada en las Mujeres Indígenas y su Gobernanza Territorial. Lanzada en 2024 por organizaciones indígenas de la Amazonía y Panamá, con el acompañamiento del Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI), Tenure Facility (TF), y TINTA, esta iniciativa busca fortalecer la gestión territorial con enfoque de género, a través de un proceso de diálogos, intercambios y articulación.
El primer encuentro de esta Ruta, en diciembre de 2024, fue acogido por la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNAMIB). Allí, más de 50 mujeres indígenas de la región identificaron desafíos compartidos y prioridades estratégicas, tales como incidir en espacios internacionales, abordar la violencia hacia mujeres y niñas en contextos de extractivismo, la resiliencia territorial frente al cambio climático y el acceso directo a financiamiento, entre otras.
En este camino, la participación en la IV Marcha de Mujeres Indígenas fue un nuevo hito. Esta edición tuvo como anfitrionas a la Articulación Nacional de Mujeres Indígenas Guerreras Ancestrales (ANMIGA), la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COIAB) y la Unión de Mujeres Indígenas de la Amazonia (UMIAB). Durante cinco jornadas, lideresas de diez organizaciones indígenas de siete países de la cuenca amazónica y Panamá conformaron una delegación en el marco de esta Ruta de Aprendizaje, que viajó a Brasilia para encontrarse con mujeres indígenas de todo Brasil y otros países y regiones del mundo bajo el lema “Nuestro cuerpo es territorio. Somos las guardianas del planeta para la sanación de la Tierra”.
El espíritu del aprendizaje, presente en cada intercambio
En la Carpa de Resistencia Ancestral Global - un espacio inédito en la Marcha- lideresas de Ecuador, Perú, Colombia, Bolivia, Panamá, Honduras, México, Surinam, Guyana y otros países se encontraron con las hermanas de Brasil para compartir aprendizajes y construir alianzas. La Carta de Brasília: vozes globais pela cura da terra es uno de los resultados de ese espacio, recogiendo demandas clave de cara a la COP30 y posteriores espacios internacionales.
Otra valiosa instancia fue la jornada de intercambio, celebrada en el Ministerio de Pueblos Indígenas de Brasil. “Consideramos muy importante este intercambio, porque compartir experiencias también nos permite fortalecer nuestra lucha" señaló la ministra Sonia Guajajara al abrir el encuentro.
Allí las delegadas pudieron dialogar con integrantes de tres organizaciones referentes en la lucha por los derechos de los pueblos y las mujeres indígenas en el país, como lo son la ANMIGA, COIAB y UMIAB. El diálogo abierto las acercó a las experiencias organizativas y a las estrategias de incidencia que el movimiento indígena brasileño viene poniendo en marcha, destacando el papel de las mujeres indígenas en la construcción de políticas públicas, marcos legislativos y espacios institucionales.
Joziléia Kaingang, directora ejecutiva de ANMIGA, destacó que “el cambio global solo se logra con cambios locales” y, para lograrlos, las mujeres indígenas precisan más autonomía y poder “construir proyectos de la mano de nuestros aliados, pero con nuestra voz en el centro”. El llamado a la articulación resonó también en las palabras de las delegadas. Carmen Jojoa, de la Organización Nacional de Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (OPIAC), expresó el deseo de que “estos procesos políticos y organizativos se sigan impulsando, desde nuestras bases a nivel nacional e internacional, hasta lograr los objetivos que todas soñamos”.
"Sentí que no estábamos solas, que nuestras voces se escuchaban fuerte ante los Estados, los gobiernos y las grandes ciudades” sostuvo Teresita Antazú, de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), destacando cómo cada una “trajo sus experiencias, demandas y propuestas para visibilizar la participación política de las mujeres indígenas y el papel que cumplimos en la defensa de nuestros territorios”.
En sintonía, Alma Marshall, de la Amerindian Peoples Association (APA), de Guyana, consideró que como lideresa indígena, muchas veces “no somos vistas ni respetadas”, y que la Marcha fue valiosa en tanto les permitió reconocerse como tales. “Llevamos décadas de lucha por nuestros derechos, y aunque los avances son insuficientes, no dejaremos de defender nuestros territorios y nuestro futuro” afirmó.
Para Roxana Duris Bautista, de CNAMIB, la experiencia deja como aprendizaje central la unidad frente a los avasallamientos que viven los pueblos indígenas en Bolivia. “Voy a llevar este ejemplo hacia nuestros territorios, para animar a nuestras hermanas, a nuestras lideresas y organizaciones a continuar fortaleciéndonos, para decir con fuerza, «nosotras también podemos».”
Esta participación pone de relieve el valor de estos espacios para la articulación y el fortalecimiento , y reafirma las Rutas de Aprendizaje como una apuesta a largo plazo para conectar experiencias locales con agendas regionales y globales y afianzar redes que dan fuerza a las luchas.
El desafío es seguir nutriendo estos procesos, que las vivencias colectivas trasciendan hacia los territorios, profundizar los intercambios y proyectar las voces de las mujeres indígenas en los espacios de incidencia política. Como recordó Cristiane Pankararu, cofundadora de ANMIGA, la meta es clara: “Garantizar la participación cualitativa de las mujeres indígenas en los espacios de poder, llevando nuestras ciencias ancestrales y rompiendo estructuras que históricamente nos han excluido”.
La IV Marcha de Mujeres Indígenas de Brasil fue una experiencia vivencial profundamente significativa para la articulación de las mujeres indígenas de Brasil y el mundo en el camino a la COP30 y más . El aprendizaje y los intercambios continúan, y cada paso confirma que se trata de un camino colectivo, diverso y profundamente transformador.
¡Sigamos amplificando las voces de las mujeres indígenas y contribuyendo a fortalecer su incidencia en los espacios de toma de decisión!