7 de mayo de 2026

El hilo que nos unió: Informe anual de TINTA de 2025

 

En 2025, TINTA trabajó en un contexto marcado por dos presiones convergentes: la intensificación de las luchas territoriales en distintas regiones y el impulso político hacia la COP30, la primera COP climática realizada en la Amazonía. Ambos procesos incrementaron las expectativas sobre las organizaciones territoriales y sobre quienes acompañan sus procesos.

Frente a este escenario, TINTA respondió fortaleciendo la coherencia, profundidad y articulación de su trabajo en todas sus áreas programáticas. Esto implicó desarrollar de manera interconectada procesos de aprendizaje, fortalecimiento de coaliciones e incidencia, comunicación estratégica y apoyo lingüístico, con el objetivo de construir capacidad política acumulativa a lo largo del tiempo y en distintos niveles: desde las luchas territoriales en el terreno hasta los procesos de política nacional y los espacios globales de incidencia. Las organizaciones territoriales necesitaban llegar preparadas, articuladas y con agendas fortalecidas a la COP30, dando continuidad al trabajo impulsado durante la COP16 del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) en Cali, Colombia, en 2024. El trabajo desarrollado durante el año fue concebido para hacer eso posible.

Lo que deja 2025 es una base sólida. Un hilo que resiste y sostiene: a través de la COP30, de un año marcado por la complejidad y la presión, y de esos pequeños momentos de confianza que hacen posibles los más grandes. Para eso existe TINTA.

Profundizando el tejido

El programa de Aprendizaje y Colaboración se enfocó en fortalecer procesos colectivos de análisis, articulación y liderazgo entre mujeres indígenas, juventudes, liderazgos territoriales, defensores y defensoras, así como representantes de fondos territoriales. Se trató de procesos sostenidos y construidos a lo largo del tiempo.

Diversos momentos reflejaron esta acumulación. La IV Marcha de Mujeres Indígenas en Brasilia y la Cumbre Global de Mujeres Indígenas y Juventudes Defensoras del Territorio marcaron puntos de convergencia de procesos que llevaban años fortaleciéndose en defensa de los derechos de las mujeres indígenas. El primer encuentro del Grupo Yutzu, realizado a lo largo de los ríos Arapiuns y Tapajós, abrió una reflexión de largo plazo sobre gobernanza territorial en la Panamazonía. Asimismo, una Red Regional de Sistemas de Información Geográfica Indígena surgió a partir de intercambios sobre defensa territorial liderados por representantes de Pueblos Indígenas de América Latina. Cada uno de estos procesos representó una inversión política y organizativa sostenida, más allá de eventos puntuales o intervenciones aisladas.

El trabajo del programa de Coaliciones e Incidencia siguió una lógica similar. El encuentro Peoples for Forests en París reunió a más de 100 defensores y defensoras de los bosques de 56 países para alinear agendas, fortalecer relaciones de confianza y construir articulaciones de cara a la COP30 y más allá. Paralelamente, redes de pesca artesanal de América Latina, África y el Sudeste Asiático avanzaron en la construcción de una alianza interregional y abrieron espacios de diálogo con movimientos de defensa de los bosques.

En la la COP30 procesos construidos durante todo el año convergieron en una presencia coordinada y en posicionamientos compartidos entre movimientos y regiones. Mujeres indígenas llevaron agendas construidas colectivamente a diálogos de alto nivel; liderazgos de fondos territoriales impulsaron posiciones comunes en espacios de incidencia;y movimientos de bosques y océanos identificaron agendas compartidas para futuras colaboraciones.

Esta convergencia reflejó la profundidad de la preparación, la articulación política y el acompañamiento sostenido que permitió a los movimientos territoriales coordinarse, prepararse y actuar colectivamente.

La comunicación estratégica y el apoyo lingüístico fueron componentes fundamentales de este proceso.Se fortalecieron narrativas y se acompañó a organizaciones para contar sus propias historias con intención política y estratégica. A través de nueve grandes encuentros presenciales y más de 500 procesos multilingües virtuales, el apoyo lingüístico democratizó el acceso a espacios que de otro modo habrían permanecido inaccesibles, desde encuentros comunitarios hasta foros oficiales de negociación. Este acompañamiento determinó, en muchos casos, si la participación era efectiva o meramente simbólica. 

El año también puso a prueba la capacidad de la organización para sostener este trabajo en un contexto de financiamiento institucional limitado. La consolidación alcanzada fue posible gracias a una priorización estratégica y al compromiso del equipo y las organizaciones aliadas. Sin embargo, la profundidad, continuidad y capacidad de respuesta que requieren los movimientos territoriales dependen de una infraestructura organizacional que el financiamiento exclusivamente basado en proyectos no puede sostener por sí solo. Fortalecer el financiamiento institucional flexible sigue siendo una prioridad central para TINTA hacia adelante. El año permitió clarificar y consolidar el rol de TINTA dentro del ecosistema. Lo construido en 2025 sentó bases más sólidas para el trabajo colectivo que viene.

TINTA inicia 2026 con el compromiso de continuar acompañando estos procesos con la profundidad, continuidad e integridad política que los movimientos territoriales esperan de sus organizaciones aliadas.